España y Cuba acuerdan un canal regular de diálogo sobre derechos humanos

España y Cuba acuerdan un canal regular de diálogo sobre derechos humanos

Pedro Sánchez traslada a Díaz-Canel su deseo de que los Reyes visiten La Habana en 2019

España y Cuba quieren dar estabilidad al reencuentro que representa la visita que este jueves ha iniciado Pedro Sánchez a La Habana, la primera de un presidente español en 32 años. Con este objetivo, ambos países suscribieron anoche un memorándum que establece un marco regular de consultas políticas que incluye específicamente “un diálogo franco sobre derechos humanos”, según fuentes diplomáticas españolas. Se trata de que al menos una vez al año haya encuentros entre los ministros o secretarios de Estado de Exteriores para abordar asuntos de interés bilateral, regional o multilateral. “No es lógico que la UE tenga un canal de diálogo político con Cuba y España no”, alegan las fuentes consultadas.

El acuerdo de cooperación entre la UE y Cuba, que entró en vigor hace un año, prevé la celebración regular de consultas políticas sobre derechos humanos, objetivos de desarrollo sostenible o medidas unilaterales coercitivas (un eufemismo para referirse al embargo estadounidense). La última reunión se celebró en Bruselas el pasado martes.

España será el primer país de la UE en establecer bilateralmente un mecanismo similar con La Habana. El hecho de que se incluyan expresamente los derechos humanos entre los asuntos objeto de diálogo político significa que España podrá plantear en ese marco la liberación de presos políticos o las restricciones a la libertad en Cuba, pero también la parte cubana podrá cuestionar el respeto a los derechos humanos en España, según las fuentes consultadas.

El avión de la Fuerza Aérea española en el que viajaban Sánchez y el resto de su delegación, de la que forman parte los ministros de Exteriores e Industria, Josep Borrell y Reyes Maroto, aterrizó en el aeropuerto José Martí de la capital cubana a las 16.52, hora local (22.52 en la España peninsular). El presidente, a quien acompaña su esposa, Begoña Gómez, fue recibido al pie de la escalerilla por el viceministro de Relaciones Exteriores, Rogelio Sierra, conforme al protocolo cubano.

A continuación, el presidente depositó una corona de flores en el monumento a José Martí y fue recibido en el Palacio de Revolución por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, con quien conversó una media hora. Durante el encuentro, según fuentes de La Moncloa, Sánchez trasladó a su anfitrión “la ilusión que le haría al Gobierno que los Reyes vinieran [a Cuba] en 2019”, con motivo del 500 aniversario de la fundación de La Habana.

A continuación, los dos presidentes presidieron la firma del acuerdo sobre consultas políticas y  otro de cooperación cultural, cuyo objetivo es que “se pueda proyectar con normalidad la cultura española en Cuba y viceversa”, según fuentes de la delegación española. Desde que en 2003, en pleno enfrentamiento con Aznar, Fidel Castro ordenara cerrar el Centro Cultural Español en La Habana, la cultura y el arte español han tenido dificultades para proyectarse en la isla caribeña.

El objetivo de Sánchez de dar estabilidad a la relación bilateral tropieza, sin embargo, con la inestabilidad política española. El principal problema no es la fragilidad del Gobierno, sino la falta de consenso con la oposición respecto a la política hacia Cuba. La última prueba son las durísimas críticas del PP y de Ciudadanos al viaje a Sánchez a La Habana. Pablo Casado le ha acusado de “cinismo” por poner el foco sobre Franco, que está muerto, mientras visita “a un dictador vivo”, en alusión al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel; mientras que Rivera le ha reprochado su “falta de valentía” por no reunirse con disidentes en La Habana.

Fuentes de La Moncloa aseguran que lo eficaz no es “hacerse la foto” con los disidentes, sino trabajar discretamente por las libertades de la isla, pero evitan revelar si Sánchez ha pedido a Díaz-Canel la liberación de Eduardo Cardet Concepción, líder del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), como le ha pedido Amnistía Internacional mediante una carta y el pleno del Senado en una moción aprobada el miércoles, y se remiten al nuevo canal de diálogo sobre derechos humanos.

El hecho de que las relaciones con Cuba se hayan convertido en arma arrojadiza del debate doméstico hace muy difícil que el nuevo clima pueda mantenerse si cambia la mayoría en España. Después de que Sánchez haya abierto la puerta a un adelanto electoral, la propia visita de los Reyes a Cuba en 2019 dependerá del color político del Gobierno que haya entonces en España.

Pese a ello, Díaz-Canel ha recibido a Sánchez con los brazos abiertos. El español es el primer mandatario europeo que visita Cuba tras el relevo en la jefatura del Estado, en abril pasado. Mientras que los líderes internacionales, salvo los españoles, hacían cola para visitar La Habana entre 2015 y 2017, ahora el régimen cubano vive un momento delicado. La llegada de Trump a la Casa Blanca y la caída de algunos de sus grandes aliados latinoamericanos, como el brasileño Lula, le han dejado más aislado. El colapso económico de Venezuela ha reducido las entregas de petróleo y la retirada de los más de 8.000 médicos cubanos exportados a Brasil supone una fuerte merma en la entrada de divisas. Aunque las sanciones de Washington son todavía limitadas, inhiben la llegada de inversiones extranjeras.

En su primera gira internacional, Díaz-Canel visitó a principios de mes Rusia, China, Corea del Norte, Vietnam, Laos y Francia. A diferencia de los demás países, en París no le recibió Macron, sino el primer ministro.

Además de las reformas en Cuba y las relaciones económicas, Sánchez ha abordado con Díaz-Canel la situación en América Latina; especialmente, Venezuela, Nicaragua y Colombia. En los dos primeros países, el régimen cubano sigue teniendo una fuerte influencia, mientras que La Habana ha albergado las conversaciones de paz con las FARC primero y ahora con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en las que España se ha ofrecido como “facilitadora”. Estas negociaciones están, sin embargo, en la picota después de que Bogotá haya denunciado la presencia en Cuba del jefe guerrillero del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, y exigido su detención.

EL PAÍS

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