El Reino Unido tendrá en 2019 el menor crecimiento en diez años

El Reino Unido tendrá en 2019 el menor crecimiento en diez años

El Banco de Inglaterra ha achacado este descenso a «la niebla del Brexit»

El Brexit sigue dando malas noticias al Gobierno británico. Los últimos datos que ha ofrecido el Banco de Inglaterra vuelven a poner de manifiesto que el país sale perdiendo sea cual sea el escenario final y las previsiones de crecimiento de la economía británica así lo demuestran. Un 1,2% crecerá Gran Bretaña en 2019, lo que supone medio punto menos del pronosticado por esta entidad en noviembre del año pasado.

Con el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, achacando este descenso a «la niebla del Brexit», la entidad también rebajó hasta el 1,5% la previsión de expansión para 2020 porque la incertidumbre sobre como acabará el proceso sigue pesando. Carney advirtió también que las inversiones empresariales en Reino Unido se han reducido desde que comenzase el proceso del Brexit en 2016 y aportó otro dato preocupante que sigue sucediéndose en el país, el de la bajada de nuevo de «la confianza del consumidor» en el pasado mes de enero.

Incertidumbre

Con la libra esterlina cayendo frente al dólar (0,6%) y al euro (0,3%) este organismo confirmó que la incertidumbre del proceso está «causando volatilidad a corto plazo en los datos económicos y, más fundamentalmente, provoca una serie de tensiones».

La incertidumbre sigue siendo la nota predominante y la estrategia de May para aprobar su pacto pasa ahora por buscar recovecos legales para tratar de hacer desaparecer esa «salvaguarda» o al menos conseguir garantías de que Reino Unido pueda salirse de ella ya sea unilateralmente o en una fecha concreta que tendrían que pactar con la UE. Ambas cosas, ya ha advertido Bruselas, no pueden ser modificadas en el acuerdo de retirada como así le piden tanto los diputados euroescépticos conservadores como su socio de Gobierno, los unionistas de Irlanda del Norte, cuyos 10 diputados son claves para aprobar el acuerdo en el Parlamento.

La otra opción que le queda a la primera ministra, Theresa May, es echarse en brazos de la propuesta del líder de la oposición laborista. Un Jeremy Corbyn que pide, en definitiva, un alineamiento más cercano con la UE en materia económica. Un Brexit blando, con la creación de una unión aduanera con Bruselas, que disgustaría a muchos «tories» euroescépticos pero que agrada en Bruselas porque se trataría de un Brexit en su mínima expresión. Sin embargo, el propio Corbyn no las tiene todas consigo entre sus filas porque los más euroescépticos laboristas ya han criticado que el líder de la oposición apostase por esta opción mientras que los que apoyan permanecer en la UE consideran «inaceptable» una propuesta que no incluya la opción de un segundo referéndum. Por tanto, ni aún así May se aseguraría la mayoría necesaria para conseguir pasar su pacto por el Parlamento.

Ayer, la «premier» trató de acercar posturas con su homólogo irlandésLeo Varadkar durante una cena en Dublín. El Gobierno británico tiene entre sus planes también un posible acuerdo bilateral futuro entre ambos países que elimine la necesidad de tener esa «salvaguarda» activa. Una opción que parece poco probable ya que Irlanda no negociará nada individualmente hasta que la postura europea sea consensuada.

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