Con US$ 17,4 millones diarios, remesas rompen tercer récord en línea

Con US$ 17,4 millones diarios, remesas rompen tercer récord en línea

Recuperación económica y hasta posible lavado de dinero, entre las razones del repunte: expertos.

El ingreso de remesas al país continúa registrando cifras récords. El año pasado el monto alcanzó los 6,365,6 millones de dólares, con lo cual se completaron tres años en serie de máximos históricos en este frente.

Esos dineros que cientos de colombianos radicados en el exterior enviaron a sus familias en el país superaron en 15,8 por ciento a las remesas que ingresaron en el 2017.

Significa que en el 2018 al país llegaron, en promedio, poco más de 17,4 millones de dólares por día, según se desprende del más reciente informe estadístico elaborado por el Banco de la República.

Si bien son datos preliminares, esos recursos representaron unos 18,8 billones de pesos, si se tiene en cuenta la tasa de cambio promedio para ese año de 2.956,4 pesos por dólar.

Los hogares que dependen de los dineros que les envían sus familiares desde distintos países del mundo, recibieron el año pasado 2,6 billones de pesos más
 que en el 2017, esto es, un incremento real anual de 12,8 por ciento, es decir, una vez descontada la inflación de 3,18 por ciento del 2018.

Dicho incremento duplica el alza del salario mínimo mensual para ese año, el cual fue de 5,9 por ciento. El dato cobra mayor relevancia en la medida en que cientos de hogares en el país derivan su sustento mensual solo de los dineros que les envían sus familiares desde el exterior.

La recuperación económica mundial de los últimos años ha permitido que quienes envían dinero desde fuera del país no solo hayan incrementado sus montos mensuales sino también que lo hagan con más frecuencia que antes, cuando esas economías estaban a media marcha.

Y es que dichos recursos representan el 73,5 por ciento del presupuesto de Bogotá para este año (25,6 billones de pesos).

“Ese crecimiento sí es mayor de lo esperado y de lo normal”, dice Luis Jorge Garay, economista e investigador, quien sostiene que “puede deberse a la valorización del dólar, que hace que la gente vea una oportunidad de ganar más en dólares para beneficiar a sus hogares de origen o en compras de bienes durables”.

Parte de esa explicación está en que por la devaluación del peso en los últimos años, algunos colombianos residentes en el exterior han realizado compras acá, pues para quien gana en dólares los precios actuales en Colombia de viviendas, fincas o lotes pueden resultar más económicos.

Es interesante –sostiene Garay– que el mayor crecimiento sea de Estados Unidos, pues, si bien la migración hacia ese país es de larga data,
 hay una nueva migración que, aparentemente, tiene un nivel de calificación superior al de los migrantes de hace 10 o 15 años y, al tener mejores ingresos, podrían enviar una porción superior de estos.

Algo en lo que coincide Andrés Langebaek, director de Estudios Económicos del Grupo Bolívar, quien señala que no solo hubo un mejor crecimiento de Estados Unidos, de donde llega más del 46 por ciento de las remesas, sino que, además, favoreció su menor desempleo, el más bajo en más de 10 años, con lo cual a los trabajadores colombianos no solo les queda más fácil encontrar empleo sino que se benefician del alza en los salarios de ese país.

El experto advierte que no se puede desconocer la recuperación de España, segundo mayor generador de remesas para Colombia. Tampoco, el fenómeno de Perú donde, por el auge de la economía en los últimos años, los colombianos han mostrado preferencias para migrar.

Estados Unidos es la clave principal del fuerte crecimiento de las remesas.
 De cada 100 dólares de crecimiento en los giros, 45 tienen ese origen, de acuerdo con la información por países del 2018, disponible hasta septiembre.

Pero sigue siendo notorio el empuje de Chile, que explica 13 de cada 100 dólares de crecimiento en los envíos, seguido por España, con un aporte de 11 de cada 100 dólares.

También es de resaltar el crecimiento que ha tenido los envíos de trabajadores desde la misma Latinoamérica: el 26 por ciento del crecimiento obedece a los envíos desde Chile, Ecuador, Perú y Argentina, en ese orden.

Plata de dudosa procedencia

Pero no serían estas las únicas razones por las que en los últimos años el ingreso de divisas al país está disparado.

Desde hace algún tiempo el Centro de Estudios Económicos, Anif, viene alertando acerca de un posible uso de las remesas para lavar dinero del narcotráfico
 y llamó la atención por el impacto que pueda estar teniendo la expansión del narcotráfico en Colombia sobre estos dineros, algo que “el Banco de la República debería estar analizando, como lo hacía en el pasado…”, (Comentario Económico del día, 18 de abril del 2018).

La misma Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf), adscrita al Ministerio de Hacienda, reconoce que se han detectado casos en los que se utilizan las remesas para ingresar al país dineros de dudosa procedencia (narcotráfico y terrorismo).

Por ejemplo, advierte que se han identificado ingresos a un mismo individuo, por este concepto, que equivalen a grandes sumas de dinero al día.

Para la Uiaf, esta práctica llama la atención, toda vez que supera con creces el equivalente al salario mínimo diario de 9 dólares para el periodo 2017-2018.

Otra práctica detectada por la entidad se relaciona con el fraccionamiento de envío de remesas, el cual consisten en que un solo remitente envía a muchos destinatarios montos bajos de divisas (pitufeo) en un determinado periodo de tiempo.

Ese fenómeno, explica Garay, puede suceder, especialmente, de España y Estados Unidos, ante el creciente volumen de la actividad ilegal de drogas de los últimos años, aunque también las autoridades de esos países dicen que han reforzado sus controles.

“No puede descartarse que algo de las cifras de remesas esté contaminada por ingresos mayores del narcotráfico. 
Esta variable siempre ha permeado las cifras del sector externo colombiano vía subfacturación de exportaciones y también en las remesas”, dice Langebaek.

¿Para qué se usa la plata de los giros?

Aunque se desconoce el número de familias que dependen del dinero que les envían desde el exterior, para la mayoría de ellas son el único ingreso mensual, que destinan al pago del arriendo, servicios, educación, alimentos y salud.

Luis Jorge Garay, economista, dice que si la mano de obra de quien envía es de baja calificación, de nivel educativo bajo, una alta proporción de remesas
 seguramente se destinan a la manutención, es decir, a gastos recurrentes, y solo una proporción menor, a gastos de mediano plazo como la compra de vivienda.

“En la medida en que el periodo de duración de la migración aumenta, hay una tendencia a llevar más del dinero a gastos no recurrentes. De esta manera puede aumentar la proporción de gastos en bienes duraderos o el establecimiento de negocios micro, pues los mismos trabajadores en el exterior se dan cuenta de que no es buen negocio destinar todo a la manutención”, explica.

EL TIEMPO

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