China detiene a un exdiplomático de Canadá tras el caso «Huawei»

China detiene a un exdiplomático de Canadá tras el caso «Huawei»

El arrestado, Michael Kovrig, trabaja como analista político sobre el nordeste de Asia

Ya podrían haber empezado las «graves consecuencias» de las que China había advertido por el arresto en Canadá de la hija del fundador de Huawei y directora financiera de la compañía, Meng Wanzhou. Según informa Reuters, el exdiplomático canadiense Michael Kovrig, que trabaja como analista de la organización International Crisis Group, ha sido detenido en China.

Aunque esta información no había sido confirmada al cierre de esta edición ni por el régimen de Pekín ni por el Gobierno de Ottawa, su propia organización emitió ayer un comunicado reconociendo que «está al tanto de las noticias sobre la detención en China» de su experto en el nordeste de Asia. «Estamos haciendo todo lo posible para conseguir más información sobre el paradero de Michael, así como su pronta y segura liberación», aseguraba el «think tank» en su portal de internet.

Kovrig, que tiene un Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Columbia y habla mandarín, fue diplomático en Pekín, Hong Kong y Nueva York entre 2003 y 2016, así como analista especializado en China del Grupo Rhodium. El año pasado se unió a International Crisis Group, donde venía escribiendo sus informes sobre China y Corea del Norte.

Conflicto diplomático

De confirmarse, su detención agravaría el conflicto diplomático que ha desatado el «caso Huawei». El arresto en Vancouver de la «heredera» de este gigante chino de las telecomunicaciones ha dinamitado los lazos de Pekín con Canadá y EE.UU., que busca a Meng Wanzhou por, presuntamente, haber violado las sanciones contra Irán. La ejecutiva, de 46 años, se enfrenta a una orden de extradición pedida por un tribunal de Nueva York, que investiga el supuesto intento de venta a una operadora de telefonía iraní de material informático de la marca HP cuando estaba vigente el embargo sobre Teherán por su programa nuclear. Para dicha operación, que finalmente no se llevó a cabo, Huawei habría recurrido a una empresa subsidiaria de Hong Kong, llamada Skycom, en la que Meng Wanzhou formó parte de la junta directiva. Aunque Huawei niega cualquier irregularidad, su vicepresidenta y directora financiera podría ser condenada a 30 años de cárcel por cada uno de los delitos que se le imputan.

Detenida mientras hacía un trasbordo aéreo en Vancouver el 1 de diciembre, Meng Wanzhou ha pedido la libertad bajo fianza a la Corte Suprema de la Columbia Británica. Generando una enorme expectación, la vista oral se viene celebrando desde el viernes. Prometiendo que no se dará a la fuga, la propia ejecutiva está dispuesta a pagar de su bolsillo el coste de un equipo de seguridad privada que la vigile en una de sus mansiones en Vancouver mientras se decide sobre su extradición, lo que podría durar varios meses. Todo con tal de evitar la prisión preventiva, especialmente humillante para una empresaria de altos vuelos que pertenece a la élite del régimen chino.

Su padre, un antiguo ingeniero del Ejército llamdo Ren Zhengfei, fundó Huawei de la nada en 1987 y ha levantado un imperio tecnológico. Como principal fabricante de equipos de telecomunicaciones del mundo y segunda marca de móviles tras Samsung, Huawei es el buque insignia de la industria china. Pero EE.UU. sospecha que el autoritario régimen de Pekín está detrás y ha advertido a sus aliados de los riesgos que entraña esta firma para su seguridad nacional. Aunque Huawei lo niega rotundamente e insiste en su carácter privado, Australia, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Japón ya la han vetado para el desarrollo del 5G, la próxima generación de internet.

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